Mongolia

Mongolia

Mongolia es un extraordinario país de Asia Central entre dos grandes países, Rusia y China.

Para conocer un poco mejor su idiosincrasia nos hará falta remitirnos a su geografía y demografía, y por su puesto a su rica historia.

Su superficie es de 1.565.000 kilómetros cuadrados, ocupando el puesto decimonoveno de los países más grandes del mundo. Para hacernos una idea es equivalente a más o menos 3 veces la superficie de España pero con una densidad de población mucho menor, de menos de 2 habitantes por Km² y sin acceso al mar. Una gran parte de los alrededor de 2,8 millones de mongoles se concentran en la capital Ulaanbaatar, de la que trataremos más adelante.

Su geografía marca el tipo de vida de sus habitantes, un tercio de los cuales son nómadas y semi-nómadas. Un 90% de los habitantes son de la etnia mongol, con una minoría de etnias turcas como el kazajo. La población profesa el budismo tibetano como religión mayoritaria.

Mongolia geográficamente

Esquematizando mucho, el centro del país lo dominan principalmente las estepas, la imagen más habitual de Mongolia, las montañas al oeste, parte del famoso Altai, al norte el bosque siberiano, y al sur el Desierto de Gobi.

Uno de los principales atractivos de Mongolia son sus numerosos lagos, que se hallan en sus valles. Sus ríos, en general, no tienen carácter permanente y desaguan en los lagos.

Debido a todas estas condiciones geográficas el clima es frío y seco básicamente durante gran parte del año, y la mejor época del año para visitar Mongolia suelen ser los meses de nuestro verano, al tratarse de hemisferio norte y con una altitud promedio de 1.585 metros. También es en los meses de verano cuando se producen las precipitaciones principales del año, algo que tendremos en cuenta en relación al estado de los caminos que vamos a transitar.

Veamos sus fronteras:

Limita al Norte con Rusia, en concreto con Siberia, y al Este, Sur y Oeste con la República Popular de China. Ocupa el centro de un mar desecado, en el que destacan los montes Altai, Changajn, Sayansk y Tannu 0la, y el desierto de Gobi al sudeste. El punto más alto de Mongolia es el monte Kujten-Uul, con 4.374 metros situado en el Altai.

 

La vida nómada en Mongolia

El modo de vida tradicional de los mongoles se caracteriza principalmente por una vida nómada o semi-nómada, muy relacionada con la de los animales, son de gran importancia las cabezas de ganado y los caballos chocando con la vida urbana que conocemos.

En algunos casos han tratado de combinar con mayor o menor éxito ambas formas de vida encontrando muy cerca de la capital extensiones con gers, su vivienda tradicional o yurta como se conoce en ruso.

El tipo de vida nómada data de los tiempos más remotos, unos 3000 años, y viene acompañada tradicionalmente de la cría de animales en unos prados de climatología muy extrema obligando a desplazarse durante el año en busca de mejores pastos. Este tipo de ganadería extensiva es propia del nomadismo, en busca de lugares donde el agua no se congele en invierno y de frescas pasturas para el verano. También utilizan la caza y en menor medida la agricultura, debido a que gran parte del terreno es difícilmente cultivable.

El movimiento tradicional nómada tiene sus normas a respetar, como dejar muy limpio el lugar donde se estuvo o incluso la hospitalidad de las familias de los gers por los que pasan, signo de buena suerte. Al instalar el nuevo campamento también tienen sus rituales de establecer el nuevo emplazamiento con tres piedras por parte del jefe de familia.

Un ger es una tienda redonda de forma cónica que les resulta muy fácil de montar y de desmontar, en poco tiempo el campamento queda levantado y la zona limpia de cenizas y residuos.

La estructura básica es de madera pintada a mano, en la mayoría de los casos. El recubrimiento consta de varias capas de fieltro y tela de lona blanca decorada en la parte superior. Una pequeña puerta orientada al sur protege del frío y por la que “entran el sol y los amigos”. Una decoración de escasos muebles ricamente pintados, las alfombras y la estufa-cocina central de la casa siempre encendida, cuya chimenea asoma por la única ventana circular toono en la parte más alta del ger, conforman el interior de los gers.

Al fondo del ger no puede faltar fotografías familiares y su altar además de muchas veces un retrato de Genggis Khan recordando al que fue emperador en el siglo XIII del vasto imperio mongol. (Más información histórica en el dossier informativo)